Entre Inglaterra y Argentina, entre la poesía y el cine, la figura de Diego Maradona continúa inspirando nuevas lecturas. Maradona, estrenado originalmente por NOWNESS UK en 2022 y presentado ahora en su versión argentina, propone una aproximación íntima y contemporánea al ídolo, alejándose del relato deportivo para adentrarse en el territorio del mito.

La pieza nace a partir de un poema del escritor y poeta argentino-británico Miguel Cullen, cuya obra ha sido publicada en revistas literarias y culturales del Reino Unido, además de medios como Vice, The Telegraph, The Spectator, The Independent y Clash. Autor de cuatro libros, Cullen ha desarrollado una trayectoria atravesada por la literatura, el arte y la exploración de la identidad.

En el poema, Maradona aparece como una presencia tan física como fantasmática: un niño abrazado a una pelota, un héroe popular y una fuerza capaz de trascender el deporte para instalarse en el imaginario colectivo. “La vida es un partido y te marca la cancha”, escribe Cullen, condensando en una sola línea la dimensión casi espiritual que Diego continúa ocupando para millones de personas.

Codirigido por Agustina Comedi y Daniel Borrelli, el cortometraje encuentra en Maradona una figura inagotable. Reconocida internacionalmente por El silencio es un cuerpo que cae —galardonada con el Teddy Award en la Berlinale y elogiada por Nan Goldin como “una de las películas más conmovedoras que he visto”—, Comedi se aproxima al proyecto desde una investigación sobre la iconografía de Maradona, explorando tanto su dimensión de Robin Hood moderno como la estética homoerótica que ha acompañado a su imagen a lo largo de las décadas.

Construido a partir de material de archivo y un minucioso trabajo sonoro, Maradona también pone en tensión la histórica relación entre Argentina e Inglaterra. Los cánticos, los abucheos y la memoria colectiva dialogan con las palabras de Cullen para construir una obra que encuentra en Diego una figura de resistencia, contradicción y consuelo.

Lejos de intentar explicar a Maradona, el cortometraje abraza aquello que lo convirtió en leyenda: su capacidad para habitar múltiples dimensiones al mismo tiempo. Héroe y fantasma, hombre y símbolo, ídolo popular y figura universal, Diego continúa siendo una presencia imposible de agotar.

Con el estreno de su versión argentina, Maradona reafirma la vigencia de un ícono que sigue inspirando a artistas de distintas generaciones y disciplinas. Porque, incluso décadas después, Diego sigue marcando la cancha.

Maradona (Miguel Cullen)

Diego

le pega con chanfle, le chifla a Valdano,

amaga para adentro como un chingolo,

calambre y puntada, mueca

corva en la boca, fantasma

de la ópera.

Abrazado a la bocha en su camita

de la infancia, ¿la quiso estrangular,

empujar ese Ford que no arrancaba

hasta que al fin enciende entre gargajos,

levanta polvareda?

Mano de dios, se hace

las uñas con las nubes de algodón,

little eel, little squat man

la muñeca partida de la zurda que trepa

y el puño de la diestra apunta al piso

you little menace.

Baila un lento invisible cuando elonga,

requiebra la cintura, parado en una pierna

como un flamenco. La vida es un partido

y te marca la cancha.