Willy Chavarria presented his Fall/Winter 2026 collection in Paris with a production that stretched far beyond the conventional runway format. More than two thousand guests, a large-scale cinematic set, and a succession of scenes blending live music, performance, and fashion marked one of the most talked-about presentations of the season.

The space operated as a moving urban stage: bedrooms, lowrider cars, pedestrian crossings, and screens broadcasting live footage in real time. Against this backdrop, models and performers appeared and disappeared, crossing paths as if the show unfolded in layers rather than along a linear runway. The overall sensation was that of being inside a film assembled live in front of the audience.

Music played a central role. Latin American artists activated different moments of the show, reinforcing a sense of community and belonging that has long been central to Chavarria’s work. The casting was expansive and diverse, bringing together professional models and recognizable figures from various cultural fields, dissolving any clear hierarchy between runway and stage. Among them were appearances by Julia Fox, Romeo Beckham, and Valentina Ferrer, alongside figures from music, sports, and activism.

In terms of the collection itself, Chavarria presented the full spectrum of his universe. His signature oversized tailoring—wide suits, pronounced shoulders, commanding silhouettes—coexisted with eveningwear, more commercial pieces, and new lines designed for everyday wear. There were clear nods to sportswear, including previews of collaborations with Adidas, as well as a workwear line that reinforced the project’s more utilitarian side. The color palette, more restrained than in previous seasons, moved through greys, blacks, and muted tones, punctuated by occasional bursts of vivid color.

Without being overtly stated, politics remained present as an underlying current. Not through explicit slogans, but through the bodies on the runway, the diversity of identities represented, and a narrative that emphasized community, love, and protection as values shaping the present moment.

In the final moments, Willy Chavarria stepped out to greet the audience amid sustained applause. The show made clear what has become a constant in his practice: fashion as a platform for building worlds.

Willy Chavarria presentó su colección Fall/Winter 2026 en París con un despliegue que desbordó el formato tradicional de desfile. Más de dos mil personas, un set cinematográfico montado a gran escala y una sucesión de escenas que mezclaban música en vivo, performance y pasarela marcaron una de las presentaciones más comentadas de la temporada.

El espacio funcionaba como un escenario urbano en movimiento: habitaciones, autos lowrider, pasos peatonales y pantallas que transmitían imágenes en tiempo real. Sobre esa base, modelos y performers aparecían y desaparecían, cruzándose entre sí, como si el show avanzara por capas más que por un recorrido lineal. La sensación era la de estar dentro de una película que se iba armando frente al público.

La música tuvo un rol central. Artistas latinoamericanos activaron distintos momentos del desfile, reforzando una idea de comunidad y pertenencia que atraviesa el trabajo de Chavarria desde hace años. El casting, amplio y diverso, mezcló modelos profesionales con figuras reconocibles de distintos ámbitos culturales, diluyendo cualquier jerarquía evidente entre pasarela y escenario. Entre ellos, se vieron presencias como Julia Fox, Romeo Beckham y Valentina Ferrer, junto a referentes de la música, el deporte y el activismo.

En términos de colección, Chavarria desplegó todo su universo. Su sastrería oversized —trajes amplios, hombros marcados, siluetas poderosas— convivió con vestidos de noche, piezas más comerciales y nuevas líneas pensadas para el día a día. Hubo guiños claros al sportswear, con adelantos de colaboraciones junto a Adidas, además de una línea workwear que reforzó el costado más cotidiano del proyecto. La paleta, más contenida que en otras temporadas, se movió entre grises, negros y tonos apagados, con irrupciones puntuales de color intenso.

Sin necesidad de subrayarlo, lo político volvió a estar presente como trasfondo. No en consignas explícitas, sino en los cuerpos elegidos, en la diversidad de identidades sobre la pasarela y en una narrativa que insistió en el valor de la comunidad, el amor y la protección como ideas que atraviesan el presente.

Al final, Willy Chavarria salió a saludar en un clima de ovación general. El show dejó en claro algo que ya es una constante en su trabajo: la moda como plataforma para construir mundos.