Paris is rarely an easy territory. Even less so when it comes to Haute Couture, a system governed by its own rules, long timelines, and a demanding collective memory. For that reason, PHAN HUY’s presentation on the official calendar of Paris Haute Couture Week Spring–Summer 2026 read less like a triumphant arrival and more like a clear, quiet statement of intent.

Founded in 2023 by designer Phan Huy alongside stylist Steven Doan, the Vietnamese maison made its Paris debut without resorting to spectacle or provocation. Instead, it presented a collection built on precision, craftsmanship, and a direct relationship with its own cultural legacy. There was no need for emphasis: the intention was carried by the garments themselves.

Titled “Cành Vàng Lá Ngọc” —The Golden Branch and the Jade Leaf— the collection takes its name from a series of floral ornaments created centuries ago by Vietnamese artisans, with branches cast in solid gold and leaves carved from jade. Today, only three of these pieces survive, preserved in Hue. More than a literal reference, the title serves as a symbolic point of departure.

In Vietnamese tradition, the expression “Cành Vàng Lá Ngọc” is used to describe people of distinguished origin, shaped by restraint, education, and bearing. This idea of nobility —understood not as ostentation, but as attitude— runs throughout the collection. The silhouettes rely on a measured elegance, free of excess, where each decision appears to follow an internal logic rather than a desire for immediate impact.

References to the Nguyen dynasty appear indirectly. Figures such as Empress Nam Phuong, Emperor Khai Dinh, or Crown Prince Bao Long embody a particular historical moment, when Vietnamese imperial culture came into contact with Western codes. PHAN HUY does not reconstruct that era; instead, it translates it into the language of Haute Couture, through precise tailoring, body-conscious structures, and artisanal work that privileges time and technique.

Materials and surfaces play a central role. Hand embroidery, controlled volumes, and an extreme attention to detail reinforce the idea of the garment as a lasting object, conceived to move across generations. In this sense, the collection deliberately distances itself from any notion of trend. It does not seek to respond to the rhythm of the season, but to assert a position within the couture system.

There is also something significant in the choice of format. In a context dominated by speed and repetition, PHAN HUY turns to Haute Couture as a space for work and reflection. Not as a nostalgic gesture, but as a possible framework in which to sustain a conversation between history, technique, and contemporaneity.

The Paris debut is not presented as a point of arrival, but as an instance of dialogue. Far from adapting to a pre-existing European imaginary, the maison proposes its own narrative, with clear references and an identity that does not dissolve in order to fit in. In an industry that for years has looked to Asia primarily as a source of inspiration, PHAN HUY occupies the space of authorship with ease.

With its Couture Spring–Summer 2026 collection, the Vietnamese house joins the Haute Couture calendar from a discreet yet firm position. Not as a promise or a grand declaration, but as a presence that understands fashion as a cultural language and craftsmanship as its point of departure.

Paris was the stage. This time, the voice came from Vietnam.

París no suele ser un territorio fácil. Mucho menos cuando se trata de la Alta Costura, un sistema que funciona con reglas propias, tiempos largos y una memoria exigente. Por eso, la presentación de PHAN HUY en el calendario oficial de la Paris Haute Couture Week Spring–Summer 2026 se leyó menos como una llegada triunfal y más como una toma de posición clara y silenciosa.

Fundada en 2023 por el diseñador Phan Huy junto al estilista Steven Doan, la maison vietnamita debutó en París sin recurrir al espectáculo ni a la provocación. En cambio, propuso una colección construida desde la precisión, el oficio y una relación directa con su propio legado cultural. No hubo necesidad de subrayados: la intención estaba en las prendas.

Titulada “Cành Vàng Lá Ngọc” —La rama dorada y la hoja de jade— la colección toma su nombre de un conjunto de ornamentaciones florales creadas por artesanos vietnamitas siglos atrás, con ramas de oro macizo y hojas talladas en jade. Hoy, solo tres de estas piezas sobreviven, conservadas en Hue. Más que una referencia literal, el título funciona como punto de partida simbólico.

En la tradición vietnamita, la expresión “Cành Vàng Lá Ngọc” se utiliza para describir a personas de origen distinguido, formadas en la contención, la educación y el porte. Esa idea de nobleza —entendida no como ostentación, sino como actitud— atraviesa toda la colección. Las siluetas se sostienen en una elegancia medida, sin excesos, donde cada decisión parece responder a una lógica interna más que a una voluntad de impacto inmediato.

Las referencias a la dinastía Nguyen aparecen de manera indirecta. Figuras como la emperatriz Nam Phuong, el emperador Khai Dinh o el príncipe heredero Bao Long encarnan un momento histórico particular, en el que la cultura imperial vietnamita entró en contacto con códigos occidentales. PHAN HUY no reconstruye esa época: la traduce al lenguaje de la Alta Costura, a través de sastrería precisa, estructuras pensadas desde el cuerpo y un trabajo artesanal que privilegia el tiempo y la técnica.

Los materiales y las superficies juegan un rol central. Bordados hechos a mano, volúmenes contenidos y una atención extrema al detalle refuerzan la idea de prenda como objeto duradero, pensada para atravesar generaciones. En ese sentido, la colección se aleja deliberadamente de cualquier noción de tendencia. No busca responder al ritmo de la temporada, sino afirmar una posición dentro del sistema de la costura.

Hay también algo significativo en la elección del formato. En un contexto dominado por la velocidad y la repetición, PHAN HUY apuesta por la Alta Costura como espacio de trabajo y reflexión. No como gesto nostálgico, sino como marco posible para sostener una conversación entre historia, técnica y contemporaneidad.

El debut en París no se presenta como un punto de llegada, sino como una instancia de diálogo. Lejos de adaptarse a un imaginario europeo preexistente, la maison propone su propio relato, con referencias claras y una identidad que no se diluye para encajar. En una industria que durante años miró a Asia principalmente como fuente de inspiración, PHAN HUY ocupa el espacio de autoría con naturalidad.

Con su colección Couture Spring–Summer 2026, la casa vietnamita se suma al calendario de la Alta Costura desde un lugar discreto pero firme. No como promesa ni como declaración grandilocuente, sino como una presencia que entiende la moda como lenguaje cultural y al oficio como punto de partida.

París fue el escenario. La voz, esta vez, vino de Vietnam.